Contenido Nota 14 – Radio Romance Chile

El plástico
una catástrofe mundial

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El plástico que flota en los océanos

Se está convirtiendo en una catástrofe mundial. Perjudica la respiración de la fauna marina y la de los humanos

¿Podríamos quedarnos sin oxígeno?

El 10% del oxígeno que respiramos proviene de un sólo tipo de bacteria en el océano. Las pruebas de laboratorio demuestran que estas bacterias son susceptibles a la contaminación plástica, según un estudio publicado en Communications Biology: “La exposición a sustancias químicas filtradas por la contaminación plástica interfirió con el crecimiento, la fotosíntesis y la producción de oxígeno de Prochlorococcus, la bacteria fotosintética más abundante del océano. Se estima que la contaminación plástica causa más de miles de millones en daños económicos a los ecosistemas marinos. El problema sólo empeora con la contaminación plástica que se estima superará a todos los peces en el año 2050. En el análisis se observón un grupo de diminutas bacterias verdes llamadas Prochlorococcus que son el organismo fotosintético más abundante en la Tierra, con una población global de alrededor de 3 mil cuatrillones. Estos pequeños microorganismos son críticos para la red alimentaria marina, contribuyen al ciclo del carbono, y se cree que son responsables de hasta el 10% de la producción global de oxígeno. Así, una de cada diez respiraciones que realizamos se las debemos a estas bacterias. Descubrieron que la exposición a estos productos químicos perjudica el crecimiento y la función de estos microbios, incluida la cantidad de oxígeno que producen. Cada vez se producen más objetos de plástico, como platos, vasos, botellas o bolsas. Cuando nos deshacemos de ellos pueden acabar en un vertedero, ser quemados o reciclados. Sin embargo, debido a la acción del viento y la lluvia, estos residuos también pueden llegar al mar, incluso cuando los tiramos a la basura. Debido a que el plástico es muy persistente y se dispersa fácilmente, podemos encontrar plásticos en todos los rincones del Planeta, desde el Ártico hasta la Antártida. Una vez los objetos de plástico llegan al mar pueden ser ingeridos por la fauna marina y acumularse en su interior, pueden quedarse en suspensión o flotando en la superficie, pueden finalmente hundirse y permanecer en el fondo marino, o incluso pueden quedar atrapados en el hielo del Ártico. Se han encontrado plásticos hasta en las zonas más profundas, a más de 10 mil metros de profundidad. Los plásticos que encontramos en superficie solo son la punta de iceberg, ya que representan menos del 15% de todos los plásticos que hay en el mar. Actualmente se han identificado cinco zonas de concentración conocidas como “sopas” de plásticos: Una en el Índico, dos en el Atlántico (Norte y Sur), y dos en el Pacífico (Norte y Sur). Estas zonas superficiales tienen una elevada concentración de microplásticos. En las costas y el litoral también se pueden encontrar altas concentraciones de plásticos, especialmente en regiones con altas poblaciones costeras, con sistemas de gestión de residuos inadecuados, pesquerías intensivas, o turismo elevado. En el Mediterráneo también encontramos una gran cantidad de microplásticos, similar a las de las “sopas” de plásticos. De hecho, entre un 21% y 54% de todas las partículas de microplásticos del mundo se encuentran en la cuenca del Mediterráneo. Durante las investigaciones que Greenpeace llevó a cabo en el año 2015, se recogieron cerca de 320 objetos de basura por cada 100 metros de playa, siendo el 75% de estos residuos objetos de plástico.


¿Qué sucede con el plástico cuando llega a los mares y océanos?

Una vez los objetos de plástico llegan al medio marino tardan entre décadas y cientos de años en degradarse. El tiempo de degradación depende del tipo de plástico y de las condiciones ambientales a las que se expone (luz solar, oxígeno, agentes mecánicos). En el caso de los océanos, la radiación UV procedente de la luz solar es el principal agente que degrada el plástico. La acción del oleaje acelera este proceso y como resultado los fragmentos más grandes se van rompiendo en trozos más pequeños, generando microplásticos. Es difícil estimar el tiempo que tarda en biodegradarse el plástico en los océanos pero se considera que es mucho más lento que en tierra. Una vez que el plástico queda enterrado, pasa a la columna de agua o queda cubierto por materia orgánica o inorgánica (lo que es muy frecuente en el medio marino) queda menos expuesto a la luz solar, y disminuyen las temperaturas y el oxígeno, lo que retrasa su degradación. Durante todo este tiempo hasta que se degraden, todos los objetos de plástico que llegan al mar pueden causar graves daños a la fauna marina. Actualmente, unas 700 especies de organismos marinos se ven afectados por este tipo de contaminación. Cada año, más de un millón de aves y más de 100 mil mamíferos marinos mueren como consecuencia de todos los plásticos que llegan al mar. (Fuente: Greenpeace).


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