La relación entre deporte y música tiene historias que van más allá de una aparición ocasional frente al micrófono. Estos cinco nombres siguieron caminos diferentes: algunos desarrollaron carreras paralelas; otros cambiaron de rumbo.

Bernie Williams: el jazz después del béisbol

El exjugador de los New York Yankees también es guitarrista. Su álbum Moving Forward recibió una nominación al Latin Grammy de 2009 en la categoría de mejor álbum instrumental, un reconocimiento concreto a su trabajo musical.

Julio Iglesias: un camino que cambió

Antes de dedicarse profesionalmente al canto, Julio Iglesias aspiraba a una carrera futbolística. Su recuperación tras un accidente acercó la guitarra a su vida. La música terminó convirtiéndose en su profesión y en la base de una trayectoria internacional.

Shaquille O’Neal: baloncesto y rap

Durante su carrera en la NBA, O’Neal publicó discos de rap. Shaq Diesel, aparecido en 1993, es uno de los ejemplos más conocidos de un deportista que desarrolló un proyecto discográfico mientras seguía compitiendo.

Óscar de la Hoya: del ring al estudio

El campeón de boxeo publicó un álbum de pop latino con su nombre. Ese trabajo obtuvo una nominación al Grammy de 2001 como mejor álbum de pop latino.

Wayman Tisdale: una segunda carrera con el bajo

Tisdale combinó su trayectoria en la NBA con la música y se consolidó como bajista de jazz contemporáneo. Su historia recuerda que una vocación artística puede continuar mucho después de abandonar la competencia deportiva.

Fuentes y lecturas relacionadas

Créditos de imagen: Jeff Kern — CC BY 2.0; Alejandro Vilar — CC0. Composición, recorte, color y transparencia adaptados por Radio Romance. Las fotografías son de archivo y no documentan necesariamente el evento descrito.